El sudor es lo que les da mejor sabor, me encanta como sala la carne de los pectorales bien torneados.
Sin duda era su voz, y en efecto cuando mire al televisor ella estaba ahí, esposada de las manos y con un tipo armado y cubierto del rostro a cada lado, declarando mientras todos en el ministerio público quedaban en silencio. El conductor del noticiario rompió el silencio y la presento como la caníbal de Aragón. Había secuestrado, torturado e ingerido a al menos 10 estudiantes. Mas tarde presentarían un especial que nos adentraría a la casita de los horrores de esta mujer, y en una toma, junto a un cráneo, en un rincón de su habitación, reconocería las botas rojas que tanto me gustaron la primera vez que la vi.
En ese momento mi mente se lleno de sensaciones que hicieron esos instantes bastante extraños, por un lado tristeza, por el otro, alegría, alegría de estar vivo, rebosante en la vida, aunque esta fuese una miseria, pero vivo siempre hay oportunidades, era feliz de que aquel día de hace cuatro años ella hubiera dicho no me interesa conocerte. Feliz de algo que me había hecho profundamente triste, si bien es bueno estar vivo, también es bueno tener una oportunidad y ella me la negó. E irremediablemente cruzo por mi cabeza la idea de que por primera vez podría decirle a mi médico que tenia un buen motivo para estar gordo.
Octavio Arriaga