martes, 1 de marzo de 2011

La mujer caníbal

Dedicado  a mi querida colega,  que de alguna forma inspiro el suceso que dío origen a esto


El sudor es lo que les da mejor sabor,  me encanta como sala la carne de los pectorales bien torneados.

Sin duda era su voz, y en efecto cuando mire al televisor ella estaba ahí, esposada de las manos y con un tipo armado y cubierto del rostro a cada lado, declarando mientras todos en el ministerio público quedaban en silencio. El conductor  del noticiario rompió el silencio  y la presento como la caníbal de Aragón. Había secuestrado, torturado e ingerido a al menos 10 estudiantes. Mas tarde presentarían  un especial que  nos adentraría  a la casita de los horrores de esta mujer, y en una toma, junto a un cráneo, en un rincón de su habitación, reconocería las botas rojas que tanto me gustaron la primera vez que la vi.

En ese momento mi mente  se lleno de sensaciones que hicieron  esos  instantes  bastante extraños, por un lado tristeza, por el otro, alegría, alegría de estar vivo, rebosante en la vida, aunque esta fuese una miseria,  pero vivo siempre  hay oportunidades, era feliz de que aquel día de hace  cuatro años  ella hubiera  dicho no me interesa conocerte. Feliz de algo que  me había  hecho profundamente triste, si bien es  bueno estar  vivo, también es bueno tener  una oportunidad  y ella me la negó. E irremediablemente  cruzo  por mi cabeza la idea de que por primera vez podría decirle a mi médico que  tenia un buen  motivo para estar  gordo.

Octavio Arriaga